Cómo inspirar a la inspiración

“Que las musas nos pillen trabajando” esta famosa frase no puede ser más cierta, sobretodo en el ámbito creativo. No creo que  conozcamos a nadie que se haya levantado un buen día y haya escrito un libro en un día o haya pintado una obra de arte sin haberse roto la cabeza literalmente.

Desde nuestra productora audiovisual pensamos que la creatividad más que un don otorgado por los dioses o fruto de la visita de míticas musas es fruto de un trabajo constante y planificado.

O lo que es lo mismo, para tenerla hay que sentarse y trabajar, no nos vale con estar en el sofá esperando que las musas nos visiten. Como cualquier hábito se puede aprender y desarrollar y en este post te contamos los pasos para que vuestra creatividad florezca.

1. Preparación

Es la que va a tener más importancia, “el primer paso es el más difícil de dar”, es la que coloca nuestra mente y la prepara para lo que viene (dicho en otras palabras, es levantarse del sofá y ponerse las playeras para empezar a correr).

Esta fase a su vez cuenta con tres subfases, la de la curiosidad que será la que nos incite a investigar más sobre el tema en el que estamos trabajando. Es una delas más importantes, el fruto del saber y de las ideas.

La segunda subfase es la de trabajar, trabajar y más trabajar. un ejemplo muy gráfico de ello es levantarse y antes de habernos sentado a escribir o a elaborar ideas decir “no tengo musas”, y ponernos a hacer otra cosa.

Es por ello que los grandes  creativos tienen un horario de trabajo y lo cumplen, aunque ello conlleve estar sentados delante de la pantalla, lienzo o agenda garabateando ideas.

La tercera y última subfase de este bloque es la constancia, según nuestra amiga la RAE hay que tener firmeza, perseverancia y ánimo para solucionar el propósito que tenemos. Así veremos que poco a poco una idea que parecía un pensamiento fugaz puede convertirse en nuestro proyecto más ambicioso.

2. Afianzamiento

La segunda fase del proceso creativo es para nuestro punto de vista la más interesante pero la más caótica a la vez.

Sabemos que el trabajo trae más trabajo y que las ideas atraen a más ideas, por ello no debemos desistir en nuestro trabajo diario (constancia) y sobre todo debemos marcarnos un horario de trabajo creativo.

Estas horas no solamente nos servirán para poder organizarnos el día al día sino que nos ayudarán a desconectar, ya que es imprescindible saber desconectar del trabajo y reservarnos las energías.

Además hay algo prohibido dentro de este horario, y son las distracciones (revisar correos, twitter, emails…) que a veces nos desvían de nuestro proceso creativo.

Y sobretodo, y fase muy importante en esta etapa, saber cerrar ciclos. Los creativos estamos acostumbrados a tener cuatro proyectos en la mente a la vez y a no terminar ninguno.

Además cuando hayas terminado tu proyecto no pretendas ser cien por cien perfeccionista o tengas miedo y busques excusas para repetirlo, corregir detalles está bien pero tenemos que saber cuando parar. Muchas obras son exquisitas por sus imperfecciones.

Un buen truco con todas esas ideas que surgen mientras estamos creando y tenemos que apartar es apuntarlas en una agenda, quizás nuestro siguiente proyecto se encuentre entre ellas o sean la clave de nuevas ideas creativas.

3. Saber comunicar

La tercera fase es la de comunicar o en otras palabras saber vender nuestro proyecto. No hay mejor ejemplo que el del inventor de la fregona (el que nos ha salvado de muchos dolores de espalda) ya que en su tiempo fregar de rodillas era lo “que debía hacerse para limpiar bien”.

Creer en nuestras ideas de forma valiente y segura será lo que haga que las defendamos como las mejores. Estas dos palabras se aplican a la hora de crear de nuevo, tenemos que salir de nuestra zona de confort.

Tanto cualquier productora, como cualquier director o videógrafo, ya que si permanecen demasiado tiempo en su zona correrán el riesgo de parecer obsoletos y anticuados frente a la audiencia.

Imaginaros a Picasso, en su época nadie pintaba como él, incluso recibió muchas burlas y hoy es de los artistas más valorados y originales del mundo del arte. Por ello una idea, por muy loca que parezca, se tiene que defender como un hijo.

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